Eugene Armstrong perdió la cabeza por Irak. Literalmente.
Lo decapitaron unos extremistas islámicos porque los yankis no les hicieron caso cuando amenazaron con matarlo a él y otros dos norteamericanos si el 'perro' de Bush no liberaba a todas las mujeres musulmanas presas.
Los extremistas le hicieron decir un discursito pro-revolucionario ante las camaras y finiquitaron con un sable (de un solo golpe. Ojo que es difícil).
Todavía quedan un británico y un yanki más para seguir practicando.
De fondo, sonaba CHOP suey.
Cosas que pasan.
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